COMIDA FRESCA, LECHE Y PAPILLAS INFANTILES Y ROPA
A las 12:00 horasEn la calle Sant Cristòfol 41, Premià de Mar
¿Quieres venir a la entrega? Entonces, contacta con nosotr@s.
by admin

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Repartiremos leche infantil para lactantes de 0 a 3 años y cereales. Un alimento indispensable para el crecimiento de nuestras niñas y niños.
Entre otros lugares por determinar, estaremos el el Rebost de Sabadell el viernes 31 de julio, a las 12:00 horas.
Puedes venir a acompañarnos y puedes colaborar desde este enlace:
www.vidasignificativa.org/colabora/
El 100% de las aportaciones llega al destino final.
¡Un millón de gracias!
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Dicen que hay personas PAS (Personas con Alta Sensibilidad). Es un concepto que se ha puesto muy de moda en la actualidad. Ahora resulta que todos somos PAS, o de Altas Capacidades, o Disléxicos, o Hiperactivos o TEA (Trastornos del Espectro Autista.). Y si no somos nada de esto, no nos preocupemos que algo nos encuentran. Hay etiquetas para todos los gustos. Pero si hay que escoger una, me quedo con la de PAS.
Sigo pensando que todos lo somos un poco. Quizá unos somos más sensibles a los ruidos o a la música, otros a la poesía, otros a las temperaturas, otros a la intuición y otros hipersensibles de corazón. He visto veinte veces E.T y sigo llorando cuando la vuelvo a ver. ¡Y mira que sé, que E.T no se muere! Cuando vuelvo a ver la película, mis hijos me miran de reojo, y me preguntan: – ¿Mamá, ya lloras?
No sé, si lloro más cuando E.T se despide de Eliot o cuando está a punto de morirse. ¿Será por qué una parte de mí hubiera querido irse con él? ¿O lloro de felicidad porque sus padres y amigos vuelven a por él?
La cuestión es:
¿Se puede llegar a llorar viendo cómo se descarga una camioneta llena de alimentos sabiendo que ese mismo día muchos niños y niñas junto a sus padres y madres van a comer alimentos frescos y saludables?
¡Pues sí!
De niña recuerdo reprimirme cada vez que tenía ganas de llorar. Pero me costó algún tiempo entender que el llorar no siempre iba acompañado de tristeza. A veces lloraba porque alguna cosa me hacía sentir mal, por supuesto, pero otras, simplemente lloraba porque algo me emocionaba. Me aguantaba y me aguantaba hasta llegar a casa y soltarlo todo en mi habitación. Y siendo sincera, ahora, como adulta lo sigo haciendo, pero menos. ¡Si hay que llorar, se llora! Aunque sigo buscando algún rinconcito con algo de intimidad. Con esa mirada baja, con disimulo, haciendo ver que estás haciendo otras cosas para que no se note demasiado. ¡Qué puñeteras son las lágrimas! hábiles y escurridizas, pasando por ese mini agujerito que llamamos lagrimal. Poco tiempo nos consienten para prevenirnos de que la tormenta “is comming”. Un poco como la película “DEL REVÉS”, que se lía la de San Quintín, cuando no se le permite a la “Tristeza” (esa niña de cara rechoncha con gafas y de piel azul) soltar y llorar todo lo que necesita.
Pero sigo teniendo una pequeña manía. Cuando el torbellino emocional afloja, acostumbro a pasarlo por la mente razonadora (suena un poco Montessori, lo sé), pero me funciona para poner orden a esas 3.000 emociones que existen. Creo que incluso hay más.
Y pienso: Vamos a ver, analicemos esta emoción, ¿Por qué lloras?
Como dijo Paulo Coelho: “Las lágrimas son palabras que necesitan ser escritas”
– ¿Te vienes a comer a casa?
Escrito por Helena Ramon.
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Es como hacer magia.
¿Y si hacemos este taller en un centro penitenciario? ¿Y si intentamos dejar de juzgar lo que ya está juzgado y tratamos de que todos encuentren ese camino único de liberación para poder empezar una nueva vida, una vida libres?
Recuerdo salir del centro, mirar a Xavier y decirle que me sentía la mujer más afortunada del mundo, por fin todo tenía sentido. Y ahora íbamos a ayudar a que “el todo” de otras personas también tuviera ese sentido que tanto necesitaban.
Hemos caminamos juntos y hemos aprendido unos de otros.
